Elaborada en barro refractario, resiste altas temperaturas sin fracturarse y se fortalece con el uso, mejorando su rendimiento culinario con el paso del tiempo.
Cada pieza es un testimonio de la artesanía pura, modelada a mano sobre un torno accionado manualmente y creada con la técnica ancestral de “churros”, dando como resultado acabados irregulares que convierten cada olla en una obra única.
Posteriormente al modelado, cada Olla de Virgilio pasa por un meticuloso proceso de bruñido, donde artesanos expertos emplean una piedra lisa para pulir la superficie con precisión. Este procedimiento no solo le otorga un brillo característico, sino que también refuerza su impermeabilidad, asegurando una mayor durabilidad y resistencia al uso.
Para garantizar la seguridad alimentaria y potenciar los sabores de cada guiso, el interior de la olla recibe un esmalte vitrificado. Este acabado especial crea una capa protectora que evita la absorción de líquidos y grasas, manteniendo la autenticidad de los ingredientes y resaltando sus matices.
Para finalizar se cuecen las piezas en un horno árabe de leña, siguiendo técnicas ancestrales, ésto no solo refuerza su estructura, sino que también aporta una variedad de tonalidades únicas a cada olla.
Este juego de colores naturales, fruto del fuego y la tierra, transforma cada Olla de Virgilio en una obra irrepetible con identidad propia perfectas para dar un toque rústico y auténtico a tu hogar o negocio.
Nuestras piezas de la Olla de Virgilio no solo son funcionales, sino que destacan por su valor decorativo.
Este carácter exclusivo aporta distinción a cualquier espacio, fusionando utilidad con belleza atemporal.