Detrás de este ingenioso prodigio, se encuentra José Antonio Herencia, conocido como “Virgilio” en los ambientes gastronómicos y culinarios de los Montes de Toledo, por sus iniciativas innovadoras, como la Cecina de Ciervo y otros productos derivados de la carne de caza.
Su última aportación a la cocina es esta olla de barro, La Olla de Virgilio, elaborada por manos expertas y artesanas, que permite a cualquier aficionado a la buena mesa elaborar sus guisos preferidos como cuando se cocinaban con pucheros en la lumbre.
Ver a Virgilio cocinar con su Olla de barro es como adentrarse en un ritual ancestral donde cada gesto tiene alma y cada ingrediente cuenta una historia. Él no sólo prepara guisos, sino que invoca memorias y viste de sabores la tradición.
Las brasas chisporrotean como si aplaudieran su destreza, mientras el barro de la Olla de Virgilio, firme y noble, abraza los sabores para devolverlos más intensos y verdaderos.
José Antonio Herencia Garrido,“Virgilio” con alma de artesano y mirada de visionario, recupera técnicas ancestrales de alfarería, como el modelado en torno manual y la técnica de “churros”, para crear la Olla de Virgilio, una olla de barro refractario capaz de devolver a los guisos ese sabor que sólo el fuego lento y el barro saben dar.
Cada pieza, bruñida con piedra lisa y cocida en horno de leña, es única: una obra de arte funcional que en palabras del propio Virgilio “transforma cualquier cocina en un altar de la memoria.”
Comer con Virgilio no es sólo saciar el hambre: es volver al origen...
es rendir homenaje a lo que fuimos y celebrar lo que todavía somos.